Sobre mi

Hola, mi nombre es Alfredo, nací en el mes de mayo de 1957 en la ciudad de Montevideo de Uruguay. En una gran familia con nueve hermanos más, yo soy el número siete en la lista, y veintidós primos, con los que nos veíamos frecuentemente. Tuve una infancia llena de vivencias, experiencias y recuerdos intensos cargados de emociones y sentimientos. Puedo contarles que en mis vacaciones, toda mi infancia y más, lo he vivido en el campo familiar rodeado de seres queridos, con mil y una historia que fueron gestando mi forma de comprender las necesidades que tenemos frente a la vida.

Estudié veterinaria en la universidad del estado, la que no finalicé por mi dislexia; realice múltiples actividades laborales, mucha actividad deportiva, siempre fui creativo, independiente, silencioso y tímido en público; a los veinticinco años me case y tuve dos niños y una niña; más adelante en otra relación nació mi cuarto hijo. Entonces tengo tres hijos y una hija, que son mi adoración.

Desde pequeño observo, siento y analizo el comportamiento de las personas con las que convivo, quizás de forma inconsciente, pero son esas enseñanzas que a todos, de una manera u otra, nos van formando una personalidad que será la que más adelante marcará un comportamiento.

Siento hoy que poseía un niño interior grande, conviviendo en el aprendizaje del niño que fui en esta vida. Más allá de disfrutar esa etapa, es una mezcla de conflictos, llena de sorpresas difícil de comprender para una mente en desarrollo. Las dificultades no aparecen, sino que uno las trae, y por ende, estas se manifiestan para ser resueltas hoy. Todo viene incorporado en nuestros genes bajo nuestra responsabilidad, y reconocer eso facilita su comprensión para ser resuelto.

Unas de mis experiencias divinas que me han acompañado toda mi vida, sin haberla compartido con nadie, fue ver un ser de luz a mis 8 años, una presencia silenciosa que en ese momento no pude comprender. Estar a pocos metros, solo, frente a una luz blanca semejante a una luna en medio del campo, me ha llevado a sentir que estaba en esta vida para algo especial, y comprender las luces que han guiado a profetas y reyes en otros tiempos, hoy para mi, un despertar a compartir.

Luego de muchas experiencias, situaciones y emociones, comparto mi aprendizaje en forma de reflexiones con el que desea conocer la energía que nos mueve.

Gracias a diferentes circunstancias de mucha energía emotiva que me tocó vivir, me encontré a mi mismo transformándome en mi propio observador. Las distracciones fueron sustituidas por una creciente consciencia de mi esencia. Aquí comparto eso, que en esta sentida etapa de vida, comienzo a escribir “La ley y mi secreto”, libros llenos de consciencia espiritual.

Bendiciones.

Alfredo Zerbino

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