Ahora, es cuarta dimensión.

No tenemos consciencia de que todo es aceptado por el inconsciente como la forma en que deben de suceder las cosas; existe un programa de pensamiento colectivo que hace que creas que vives la vida de acuerdo a tu libre elección.

Aunque no lo percibas así, tú piensas cómo te han dicho que debes pensar y eso se refleja en los resultados que hoy obtienes.

Todos tenemos conflictos, ya sean económicos, afectivos, emocionales, de convivencia, sexuales, físicos, de ira, etc. No importa si tienes dinero o no, o si tienes pareja o no, si eres linda o lindo, siempre hay un conflicto y todos vienen de la misma fuente, “El Temor”,… pensamiento de temor.

Nos sentimos indefensos, tememos a la carencia, a la muerte, a la enfermedad, a las catástrofes,…; tememos y  eso es lo que atraemos continuamente. Adaptamos la mente a cada situación, como por ejemplo: nos sentimos inseguros fuera de casa, pero la puerta cerrada nos da seguridad; nos aferramos a lo conocido a pesar de intuir una situación mejor. Ese es el pensamiento programado, un patrón de comportamiento. “Si crees que puedes o si crees que no puedes, estás en lo cierto”.

Todo lo que tú creas, así será.

El presente es ilusión, porque de verdad vivimos el pasado proyectado en el futuro; nuestra enfermedad viene del pasado no resuelto; no te enfermas hoy, sino que lo vienes cultivando desde antes con un pensamiento que no se va; no te va mal hoy, ese resultado lo vienes creando de antes.

Creemos elegir los resultados, pero no elegimos nada, solo vamos saltando, evitando y esquivando situaciones para caer donde creemos haber elegido.

No  tenemos consciencia a que estamos creando nuestro destino con el  pensamiento de una experiencia guarda para ser reutilizada. No hay libre elección, eso es Ley de Atracción inconsciente; es ley universal, “Aquello que fijes en tu mente se manifiesta en tu vida”. Hacemos real el pasado sistemáticamente; aunque sientas que eso no es tuyo, sí lo es, ya que en algún momento lo viviste o te lo han dicho, lo aceptaste y lo guardas como posible en el subconsciente.

Eso es tercera dimensión, donde no hay consciencia de nuestra divinidad. Es una dimensión densa, repetida y estancada en lo irreal; vivimos con un ego temeroso, corrigiendo, comparando y compitiendo por algo que no es  nuestro porque ya estaba antes y seguirá estando después. Todo lo que vivimos, ya fue vivido y mal. Nuestro pensamiento crea eso que nos hace tropezar con la misma piedra y también el pensamiento colectivo que causa catástrofes.

Nadie elige nada en tercera dimensión, todo está condicionado por un modelo a seguir generando los mismos resultados.

Jesús dijo: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”. Adivina quién es el ciego. Debes despertar literalmente, liberándote del pasado que no te deja ver que tú no eres el que conduce, estás dormido creyendo estar despierto, estamos atrapados en un programa que nos condiciona.

Comprende que todo lo que estás viviendo, es porque lo estás recreando; nada es causal, accidental o fortuito. Si te haces rico, es porque así lo has querido, si encuentras el amor de tu vida, si te abandonan, si te va mal o si te va bien, si estás sano o si estás enfermo,… es porque eso está en tu mente. Pero ser rico, sano o tener pareja, no te libera a que te enfermes o caigas en desgracia, porque todo lo sostiene un pensamiento desgraciado o virtuoso que es inestable y circunstancial. El éxito requiere un gran esfuerzo, es agotador y no es estable, porque sigues ciego viviendo lo que crees que es tu propósito en esta vida. Eso te dijeron y esto lo vienen haciendo todos. Todos buscan el éxito en una encarnizada competencia.

No busques escusas, ni culpes a otros, porque eso que te ocurre te pertenece. Mientras sigas obstinado en tener éxito, no podrás ver el propósito que tienes en tu alma.

Cuando uno comprende esto con claridad, entiende que solo al soltar el pasado podrá crear su futuro aquí y ahora; cuando uno despierta la consciencia, el pasado se disuelve y el futuro se transforma en tu día a día incondicional. Tu pensamiento es incondicional, ya no hay dolor, temor y ansiedad.

“Ahora”, es cuarta dimensión, es un estado de consciencia donde el libre albedrío, la libre elección pasa a ser tu mejor pensamiento. El temor desaparece, sueltas amarras y ahora comienzas a comprender tu propósito.

Pero si crees que has venido al mundo a esto que estás viviendo y que no hay nada más, no te esfuerces por lograr lo que no sientes, ya va a suceder.

Ahora, si deseas despertar, reprograma tu mente con un cambio, simplemente repite continuamente un pensamiento positivo. Yo soy, yo soy, yo soy, yo soy,…, nunca, nunca yo fui o yo seré. Debes convencerte que eres ya, aquí, ahora y no mañana. Yo soy exitoso, yo soy divino, yo soy generoso, yo soy agradecido, yo soy el camino, yo soy la luz, yo soy la verdad, yo soy la vida,… yo soy consciente de que este mundo así está mal; tu consciencia libera tu espíritu de esa rutina iluminando tu libertad de elegir.

Las afirmaciones tienen el poder de corregir y elevar tu consciencia con resultados precisos. ¿Es fácil?, no, no es fácil, es como estar gordo e ir a un gimnasio a ponerse en forma, lleva un tiempo; con errores y aciertos, alegrías y tristezas, pero con actitud y constancia se logra.

El siguiente paso es la quinta dimensión, ya más sencillo, donde está el paraíso, donde todo es amor incondicional.

Ahora ya estamos más cerca.

Ahora, es cuarta dimensión.

Jesús nos habló mucho de esta consciencia, pero con sus palabras para aquella época. Hoy es energía cuántica, donde nosotros podemos dirigir el fotón con el pensamiento. Nuestro cuerpo se ilumina cuando aumentamos el estado de consciencia. Todo comportamiento amoroso nos eleva, nos ilumina, nos traslada a una dimensión superior, más cerca del origen, de Dios. “Ahora”.

Alfredo Zerbino

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.